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La falacia educativa.

Pocos debates hay tan autorreferenciales como los que tienen que ver con la educación. Cada postura estruja la realidad para ponerla al servicio de sus argumentos y poco tarda el debate en convertirse en un partido de tenis en el que el neoliberalismo siempre gana, las criaturas siempre pierden y los y las docentes suelen quedar atrapadas en dinámicas de acción y reacción tan poco saludables como efectivas. Esto siempre es el paisaje de fondo respecto a la cuestión pedagógica, pero cuando la cosa emerge por una aprobación de una ley o por una reforma educativa, el ruido aumenta decibelios. Aparecen los gurús pedagógicos, los románticos y románticas de la escuela republicana y la ministra del gremio amplificando lo suyo sin un contraste real con lo que acontece en las aulas, llevando el debate educativo a un terreno ideológico y sentimental que poco ayuda en dar respuesta a las necesidades de la escuela. Cada nueva ley supone un nuevo gol al sistema educativo, una pérdida de ref

El dinero gratis y la izquierda cobarde.

The Mandalorian y la parentalidad perversa.